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La insignia
17 de septiembre del 2002


Jorge Herralde: «El globo de las grandes editoriales
puede ser fácilmente pinchable»


César Güemes
La Jornada. México, septiembre del 2002.


A Jorge Herralde, fundador y director de Anagrama, no lo hace temblar la fusión de editoriales, el sello con el que arrancó en España la industria del libro en el siglo pasado. En paz visita México, con miras a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara y a las novedades de otoño de su empresa, entre las que se cuentan esperados libros como la más reciente y polémica novela de Michel Houellebecq, Plataforma, lo mismo que la participación de señalados autores mexicanos. Antes de entrar en temas como la escasa promoción que recibe la lectura en España, Herralde adelanta, sin más:

''Por lo pronto publicaremos una crónica escalofriante de Sergio González Rodríguez, Huesos en el desierto, sobre los crímenes en contra de mujeres en Ciudad Juárez. Además, ya que Cuba es el país invitado, contamos con un autor que ha tenido éxito no sólo en América Latina sino en España, Pedro Juan Gutiérrez. Aparte de todo el fondo editorial que llevaremos a Guadalajara habrá ciertas novedades de otoño. Entre las más importantes está la nueva novela de Michel Houellebecq, Plataforma. Como se sabe, él es uno de los autores más incisivos, polémicos y transgresores de la literatura francesa de los últimos años.

''Plataforma es una especie de visión corrosiva del turismo sexual. En Francia fue muy bien aceptada y despertó, como era de esperarse, opiniones encontradas. A ello sumamos la mejor novela del British dream team, escrita por Ian McEwan, Expiación. Una obra excepcional."


Búsqueda de nuevos autores

En cuanto al ensayo, Herralde señala que Anagrama estará presente en Guadalajara con Alessandro Baricco, mediante su nuevo libro Next, así como La literatura y los dioses, de Roberto Calasso. También llegará a México el volumen Ultimo ensayo antes de liquidación, de Frédéric Beigbeder, quien entró con paso firme al mercado del libro en español con la sátira 13,99 euros.

-Aparte de autores como Sergio Pitol o Carlos Monsiváis, ¿contempla promover autores de nuevo cuño?

-Buscamos como siempre, y no sólo en México sino en todas las literaturas, a los nuevos escritores. También hacemos política de autor con los de casa, que por fortuna no dejan de escribir libros excelentes. Es lo que ocurre con prosistas como Enrique Vila Matas, Roberto Bolaño o Alvaro Pombo, que este año consiguió un gran éxito con el Premio Fundación Lara.

''Por cierto, Pombo me confió que lleva ya bastante avanzada su nueva novela, que ocurre la mitad en Santander y la otra en México; la protagonista es una mujer excéntrica que viaja a este país y se involucra en la guerra cristera. Confío en su gran talento.''

-En México se ha generado un debate en cuanto a los libros que deben estar en las bibliotecas escolares. ¿Cómo funciona este sistema en España?

-Allá es algo muy deficiente eso de las bibliotecas de aula, marcha más bien de forma descentralizada. Hay libros que son, en todo caso, de lectura recomendada. En España no ha habido una actuación como la que se dio en México, polémica, según he leído. Parece que el peso de grandes grupos editoriales resultó escandaloso.

Concentración de sellos

-¿No es contradictorio que en España, el país que en el ámbito editorial es el más firme en castellano, no se fomente la lectura desde los primeros años?

-Diría que la industria editorial florece a pesar de la falta de ayuda gubernamental. De cuando en cuando se anuncia aparatosamente una campaña de fomento a la lectura que se queda en agua de borrajas o fuegos de artificio. En España, por una parte, está la fortaleza de la industria, pero por otra nos enfrentamos a la gran concentración de sellos, autores y fondos editoriales. Así que además de los dos grandes grupos, que son Planeta y Santillana, ahora aparece Random, que agrupa a Grijalbo, Mondadori, Plaza & Janés, Lumen y Debate. Eso sin tomar en cuenta a Vivendi, la propietaria de Anaya y Alianza. Luego estamos las editoriales independientes fuertes, no muchas por cierto. El lado esperanzador de todo esto es que comienzan a surgir pequeñas casas editoras con proyectos culturales claros, coherentes y que hacen su camino con las naturales dificultades.

-¿Teme usted a las grandes fusiones? Responde Herralde al botepronto, si bien con calma.

-No. El gran globo que forman algunas de ellas puede ser fácilmente pinchable.



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