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3 de noviembre del 2002 |
Marcos Winocur
Para Josefina King
Llaman a la puerta; si estoy despierto es el cartero, si estoy dormido ¿quién será? ¡Abuelita! ¿Que no estás muerta? ¡Antes tú vas a chupar faros, pinche escuincle cabrón! Y en una larga carcajada sin dientes... ¡Abue, abuelita, no te...! Ya se fue, ella me llamaba así, "pinche-escuincle-cabrón". Aaabuuueeeliiitaaa, nunca quieres quedarte un ratito conmigo... Y otra vez llaman a la puerta, debe ser el cartero. ¿O será mi abuelita que dejó olvidados los lentes? ¡Ya voooy! ¿Dónde estará mi otro calcetín? ¡Ya voy! Sí, es el cartero. Y la puerta abierta, los ojos entrecerrados, un pie más frío que el otro, una carta distraídamente en la mano, regresa la pregunta, siempre la misma. ¿Quién escribe a mis espaldas el libreto de mis sueños?
(*) Vocabulario mexicano: |
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