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18 de junio del 2002 |
María Félix, Cantinflas y los curas pederastas
Fabián Kovacic
Resulta imposible encasillar a Monisváis en una categoría, aunque él suele reconocer al cine y la lectura como sus verdaderas pasiones. Entre una y otra actividad fluyen los relatos, que en Monsiváis resultan crónicas memorables, trabajadas con la fina ironía que corroe el barniz cutáneo para mostrar la madera de la vida cotidiana. "Cuando no tengo ideas tengo hipótesis", suele repetir para enhebrar las primeras líneas de sus ensayos sobre mitos populares o el rol de los medios de comunicación.
Puesto, como es natural, en primera persona, el resumen que sigue da cuenta cabal del abanico de temas que desempolvó de sus alforjas en diálogo con el público en la feria. Primeras lecturas "Cuando fui a la preparatoria descubrí La historia universal de la infamia, de Jorge Luis Borges, y supe entonces que el lenguaje puede tener un rigor que hasta entonces yo no había percibido. Mi ejemplo en ese momento en materia de rigor lingüístico era don Jaime López Bodet, que fuera secretario de Instrucción Pública dos veces, secretario de Relaciones Exteriores, director en la unesco y embajador de México en Francia, entre otros tantos cargos. Yo me había conmovido con su libro Tiempo de arena, donde narra su niñez en Mazatlán y en una de sus páginas cuenta que a los seis años de edad camina por las playas de la mano de su padre, y dice algo así como 'caminando por esas playas, mirando al cielo, comprendí en toda su extensión la grandeza del destino de la humanidad, cuán grande es nuestro compromiso con las mejores instituciones que posee el ser humano...'. Y yo pensaba, todo eso en seis años de vida, ¿cómo es posible que yo haya desperdiciado mis seis años así? Ese complejo se me fue leyendo la Historia universal de la infamia. Tuve que leerla tres veces para entender por dónde iba el estilo. Eso me volvió un adicto a Borges." Identidad y americanización "Carlos Fuentes siempre señala la conquista hispano mexicana de Estados Unidos, pero creo que las condiciones del intercambio son desventajosas. Puede haber cientos de restaurantes mexicanos en esa conquista gastronómica, pero el 93 por ciento de las películas que vemos en México son de distribución estadounidense y la entrega de los premios Oscar es una fiesta nacional en México. Lo que era tan caro para la religiosidad como el Día de los Muertos, ese invento maravilloso, pasó a un segundo plano. Todavía queda de todos modos la presencia ritual, porque la vida le da colorido a la muerte y la muerte le da significación especial a la vida. Toda esa dialéctica funeraria es bellísima. No he conocido a un mexicano que no le tenga terror a la muerte, pero tampoco conozco a uno solo que no diga que ama la muerte. Esa suerte de tenerle terror a lo que amamos es parte de esa identidad. Sin embargo, en los últimos veinte años, Halloween es ya una festividad mexicana. Y no hay manera de evitarlo. Cuando veo a los niños en algún pueblito mexicano pidiendo ¿No me da una moneda para mi calaverita?, me doy cuenta de que lo que hemos hecho es en primer lugar americanizarnos, cosa en la que ya llevamos cien años o más. Encontré en las hemerotecas publicaciones de 1890 que dicen 'el país está en grave riesgo de americanización', y otros periódicos de 1990, de la izquierda nacionalista, que sostienen en sus títulos 'el país está en grave riesgo de americanización'. Durante un siglo hemos estado en grave riesgo. Y me queda claro que todos los países estamos americanizados y que cada uno de esos países le agregamos algún condimento. En nuestro caso 'mexicanizamos' nuestra americanización. Y luego hemos americanizado la mexicanización de nuestra americanización, y así interminablemente. La identidad es un juego de contradicciones anulado por el siguiente discurso oficial, que dirá que nuestra identidad es prístina, única, estoica y sólida, dispuesta a cruzar los procelosos mares de las hamburguesas de Mc Donald's. Lo cierto es que ya nadie discute seriamente este tema, salvo en los momentos cruciales de la historia como son los partidos de fútbol, cuando todo el mundo recupera la identidad nacional en un instante, para perderla desoladamente al momento de salir del estadio. Yo creo que en las puertas de los estadios se acumulan las identidades. En México son los chicanos quienes defienden con más ardor la identidad." El español, abandonado "El libro está desapareciendo. Los índices de lectura son muy claros. Cada vez se lee menos. La lectura y los libros no se toman en cuenta porque se tiene miedo de que aburran. [...] Toda la noción de esfuerzo ligada a la lectura se ha ido derrumbando. Aquí es bueno recordar las inmensas ventajas de leer a los clásicos. Cuando uno escucha a la clase dirigente en los noticieros de televisión presiente la falta de lectura. Si bien no hay obligatoriedad en este tema, yo me pronunciaría por la obligatoriedad de la lectura. El idioma se ha restringido muy drásticamente en la manera en que se usa por los políticos. La semana pasada me llegó una versión de Big Brother, un programa que yo simplemente por disciplina autista no he visto, pero es inútil porque lo estoy viendo auditivamente. Lo más destacado del programa es el modo en que dejan de hablar español los participantes. Redujeron su lenguaje a quinientas palabras, de las cuales usan un número no muy grande para no gastar todas esas quinientas. Lo impresionante es que al programa, lo regañan desde otros programas por el abandono del español, gente que a su vez ya lo abandonó. Cuando uno oye a los políticos se da cuenta de que ya no dan para más todas esas polémicas, contiendas y declaraciones. Cantinflas era maravilloso porque iba tendiendo trampas al interlocutor. Ahora vi más detenidamente sus películas porque superé todo el rencor que le tenía en su última etapa por sus sermones completamente funestos, revisé la primera etapa filmográfica de Cantinflas, y es sencillamente genial. Iba creando un no-lenguaje, y no decía absolutamente nada. Y lo más importante era que su interlocutor tampoco entendía nada. Y el que no entiende termina dándole la razón al que no dice. Ésa es la política perfecta." LA MEMORIA DE MARÍA "María Félix es el caso paradigmático de la persona que quiere ser de una manera y convence a todos de que es de esa manera. Pertenece a una familia mexicana del norte del país, de niña viaja a Guadalajara y allí más tarde es nombrada reina de la belleza, allá por 1930. En una escena que es como de Hollywood, iba ella un día caminando por el centro y un señor le dice: 'Quiero hablar con usted'. Ella le contesta: 'Si me va a hacer una proposición está usted perdido porque tiene aspecto de renacuajo'. El hombre le responde: 'No se fije en mi aspecto sino en mi propuesta; quiero que haga una prueba para cine'. María le devolvió: 'Está bien, retiro lo del aspecto'. Hizo una prueba que resultó deslumbrante y una película que más tarde ella misma olvidó. Tenía una memoria selectiva formidable. Cuando quería olvidar una película que uno le recordaba, simplemente decía: 'No sé a qué se refiere, yo jamás filmé esa película'. En 1943 fue dirigida por Fernando Fuentes, en Doña Bárbara. A partir de entonces ella creyó que ese personaje era su destino. Si hay un caso de posesión es el caso de Doña Bárbara que se posesiona de María Félix y a partir de entonces ella se cree Doña Bárbara. Y no hay manera de separarlas. Lo notable era la forma en que ella asumía su papel y lo llevaba adelante con carácter. Recuerdo una frase de Dolores del Río, que bien pudo haberla pronunciado María Félix: 'Nunca nadie me verá en un supermercado', que era como una declaración de guerra sobre la distancia insalvable que ella proponía con la vida cotidiana. Así, a partir de la idea de que la soberbia era el idioma de ella esperado, la arrogancia, el insulto o la grosería dieron forma a su leyenda. Ella se volvió absolutamente odiosa porque así lo esperaban todos para no decepcionarse. Si se hubiera vuelto simpática nadie la habría mirado ni seguido en cine. Una respuesta que se le atribuye en Buenos Aires. Un reportero le pregunta: '¿Es usted lesbiana?'. Y María Félix le contestó: 'Si todos los hombres fueran como usted, por supuesto'. Ése es un caso de antipatía por consenso. Y ésa es una diferencia respecto de los políticos. Fue impresionante su velorio, porque si alguien hubo que manifestó una opinión bastante severa respecto de la chusma, la gleba, 'el infelizaje', como ella lo había bautizado, ésa fue María Félix. Y sin embargo era el pueblo el que estaba allí diciéndole: 'Te nos fuiste María, qué vamos a hacer ahora sin ti, eres nuestra representante frente a San Pedro'. El mito popular es curioso y sumamente rico." EL NUEVO CATECISMO Y LOS CURAS PEDERASTAS "El pintor Francisco Toledo encontró unos grabados del siglo xviii y le parecieron muy convencionales, decidió rescatarlos de su costumbrismo religioso y trabajó sobre esas planchas, les agregó monstruos, escenas satíricas, como una multitud de fieles que usa paraguas para que no los moje la sangre de Nuestro Señor, y cosas por el estilo. Pero también encontró en una biblioteca de Guajaca un libro llamado Catecismo para indios remisos. Remisos en el sentido de renuentes a ser conversos, y me propuso reescribir el libro. Lo hice a través de nueve fábulas que me parecieron correspondientes al espíritu de los grabados. Y luego me fui engolosinando con el tema pues me pareció muy bella la perspectiva de un virreinato a mi disposición. Por motivos de disidencia religiosa yo no tuve educación católica, entonces la época virreinal se me presentaba como la era de la bestia apocalíptica. Empecé a leer todos los milagros y apariciones y todo lo que hice fue proponer mi versión del virreinato, con interpretaciones freudianas y demás. Porque yo creo que uno también tiene derecho a decir que las épocas se equivocaron siendo así, como fueron, pudiendo ser de otro modo. Y ese libro es entonces una suerte de sesión desmitificadora del virreinato. Luego con todo lo que leí últimamente acerca de la pederastia eclesial, también me he avergonzado porque mis posibilidades imaginativas son muchísimo mayores. Hurgando en tantas páginas actuales sobre la pederastia de los clérigos he encontrado joyas. Hay un sacerdote ya conocido en México que creó una estrategia que me parece en sí misma un relato. Esto que cuento fue denunciado por un alumno que narró su experiencia en la televisión y fue parte de un escándalo. Pero no se ha rescatado la dimensión literaria del asunto. El sacerdote le dijo a este joven púber: 'Me han dicho que te comportas muy mal, que tienes una conducta errátil, y que has tenido emisiones nocturnas'. El muchacho se avergonzó y entonces el sacerdote le propuso: 'Creo que tenemos que hacer algo para ayudarte, porque tus desórdenes y desarreglos morales tienen que ver con situaciones físicas. Hay que conseguir una prueba de tu semen para mandárselo al eminente doctor español Gregorio Marañón, y de sus conclusiones clínicas sabremos por qué tienes emisiones nocturnas y cuáles son los motivos morales de tu desarreglo. Pero también he sabido que en estos casos hacen trampas y el semen que se presenta no es el de quien tiene la situación de desarreglo moral. Así que quiero que te masturbes delante de mí para que yo obtenga la constancia'. [...] El sacerdote hace que el muchacho se desnude, y finalmente le dice: 'Déjame ayudarte'. Supongo que el doctor Marañón habrá recibido la probeta con semen para su dictamen sobre los desarreglos morales. Todo el tiempo ocurren relatos de esta índole y me convenzo de que cada época va creando sus espejos satíricos sin que se perciba." |
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