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5 de junio del 2002 |
Bibliosofía La chinampa entre la tradición y la modernidad Ariel Ruiz Mondragón
Stephan-Otto, Erwin y Aurora Zlotnik Espinosa
La chinampa. Evaluación y sustentabilidad Presentación de José Sarukhán Khermez Prólogo de José Luis Gázquez Mateos México, Patronato del Parque Ecológico de Xochimilco, A. C. Universidad Autónoma Metropolitana, 2001. 98 p. Muchos vestigios de nuestro prehispánico pasado siguen dando sentido a la existencia de muchas comunidades, las que han conservado -con sus debidas transformaciones en el tiempo, claro está- instituciones, costumbres, sistemas de producción agrícola, relaciones sociales, etc. Sin lugar a dudas, una de las más valiosas supervivencias de las antiguas culturas de nuestro país es la chinampería, eficiente, productivo y sustentable sistema de producción agrícola que ha sido elogiado desde hace muchos siglos por propios y extraños. Pese a ello, quedan ya muy pocos espacios en los que se asienten las chinampas, como ocurre en Tláhuac y, sobre todo, en Xochimilco. Discutir su preservación más allá del mero folklore, aunque también analizarlas no sólo desde un punto de vista ambiental y socioeconómico, sino también cultural e incluso psicológico, y facilitar su renovación en las condiciones actuales, es el gran tema del libro de Stephan-Otto y Zlotnik. El progreso han traído tenido costos importantes para la humanidad. Uno de los más peligrosos, que se advirtió hace apenas unas décadas, es el ambiental: la devastación ecológica, la continua y aparentemente inexorable liquidación de los recursos naturales, así como el quiebre de los ciclos naturales, ponen en riesgo la permanencia del género humano como tal. Durante el siglo XX se acentuaron las tendencias a la destrucción de la naturaleza, ya sea desde el sistema de producción capitalista o desde el que se implantó en los países socialistas. Aunque esto es evidente desde hace mucho tiempo, aún no se toman a nivel mundial las medidas que puedan prevenir y, más aún, revertir esa orientación para dar paso a un modelo de desarrollo económico, social y ecológico sostenido. ¿Cómo hacerlo? Una de las vías que deben transitarse en esa urgente labor es la que conocían muy bien las culturas antiguas, como señalan los autores: la explotación racional de los recursos, la que nos otorga "la posibilidad de utilizarlos cíclicamente, siempre y cuando se les permita completar el ciclo natural." Eso es lo que hacían las culturas mesoamericanas con ingeniosos sistemas de cultivo agrohidráulicos como las chinampas. La conquista española y sus modificaciones a la antigua Tenochtitlan para dar paso a la capital de la Nueva España, entre otras las obras de desagüe que desecaron buena parte de la zona lacustre de la ciudad. Es casi un milagro que con esa larga política de considerar al agua como enemiga en vez de aliada la chinampa haya logrado sobrevivir. En el libro se considera que el chinampero es el agrosistema más diverso y productivo, por lo que "debiera -junto o en vez de las plazuelas y centro histórico de Xochimilco- constituir el verdadero Patrimonio de la humanidad, dada la imposibilidad comprobada de reproducir el afortunado conjunto de elementos, características y circunstancias que las hicieron posibles." Los autores describen de la siguiente forma la chinampa: "La producción chinampera es un sistema integral agropecuario y forestal que incluye: la pesca en los canales, la siembra de árboles en las orillas de las parcelas (alguna vez verdaderas "islas flotantes") y la ganadería estabulada y alimentada con rastrojo, malezas y restos de los mismos cultivos. Sus elementos principales son la energía solar, el agua, el suelo, la flora, la fauna y el ser humano. Esos componentes son interdependientes y en su interacción descansa la eficiencia del sistema. Cualquier alteración en alguno de ellos afecta al sistema en general." El elemento central del sistema chinampero lo es el agua, cuya calidad también se ha ido degradando. Si bien el agua tratada que se ha estado enviando desde hace treinta años es bastante mejor que el líquido contaminado, su utilización también ha traído consecuencias inevitables (salinidad, por ejemplo). Pero los actores fundamentales de la vida chinampera son los agricultores, quienes reproducen el sistema de producción dentro de un marco de prácticas culturales y religiosas que le aportan su viejo espíritu. De hecho, en su libro anterior (escrito al alimón con María del Refugio Cabrera), Stephan-Otto trató un tema que se relaciona bastante con el que trata en el más reciente: la pervivencia de los antiguos ritos xochimilcas en su amalgama con las religiones de su dominadores mexicas, primero, y españoles después, y que dan sustento a la actual religiosidad cristiana xochimilca. En ese texto quedaba aclarada la relación entre la tenencia de la tierra y la ritualidad local. Buena parte del presente texto sobre las chinampas da continuación a aquel. En el libro se expone la metodología del proyecto multidisciplinario "Estudio de caso antropológico: sociología de una familia chinampera y su relación con el desarrollo sustentable." De tal forma se explican el enfoque y los métodos de la observación participativa, además de sus herramientas de trabajo como la encuesta. Después de aplicar una larga batería de preguntas a 35 personas residentes en la zona de estudio, se presentan algunos resultados, entre los que destacamos los siguientes: a mayor edad, hay mayor deseo de la preservación de valores y tradiciones; que el catolicismo sigue siendo mayoritario, con un aumento de la presencia de otras confesiones; aún se le otorga gran importancia al núcleo familiar; el papel del hombre como proveedor por lo que labora generalmente fuera del hogar, mientras que las mujeres combinan tareas de organización y administración claves dentro y fuera del hogar; la edad temprana en que se comienza a trabajar, y la valoración del trabajo honrado. Pese a que la muestra es pequeña, es bastante representativa del xochimilca chinampero. Los autores también aportan algunos indicadores ambientales claves para evaluar la chinampería desde el punto de vista de la sustentabilidad. Pese a los problemas graves que la aquejan y ponen en peligro su existencia (la salinidad, el crecimiento urbano, erosión, contaminación de aguas y tierras, además de la desculturización), como agroecosistema tiene extraordinarias ventajas: la conservación del suelo y aumento de su fertilidad por vías naturales, la eficiencia en el uso de recursos, la satisfacción de necesidades energéticas de los productores y, last but not least, su productividad. Por esto, la conclusión es que el sistema es sustentable, aunque no todavía de manera óptima. Para llegar a su optimización, la propuesta es que se combatan los contaminantes que puedan generar producción de mala calidad, la creación de un seguro que evite perdidas a los agricultores por razones naturales o de mercado. Los indicadores culturales reseñan, de manera general, las formas de vida y las festividades de la región. Sustentados fundamentalmente en la convivencia del equipo de trabajo con la familia encabezada por don Noé Coquis y doña Rosa Zaldívar, son descritas la morada, la organización del trabajo y las principales fiestas que conforman la cotidianidad del chinampero. Interesante resulta la mención de que las festividades han motivado cierto conflicto con los promotores de la Nueva Evangelización promovida por la iglesia católica, y la intención de algunos personajes por utilizarlas políticamente. Las principales conclusiones del trabajo son: a) la chinampería es un sistema agrícola plenamente sustentable; b) en él, juega un papel importante el marco psicológico-cultural, generalmente ignorado por la mayoría de los análisis que se han hecho. Empero, si bien la primera nos parece plenamente justificable, nos parece que a la segunda le falta una más profunda explicación de la relación que guardan las tradiciones con el proceso productivo agrícola en sus factores económico y ecológico. La muy buena descripción cultural acompaña a los indicadores ambientales, pero no queda clara la relación que se establece entre ambos niveles. Otro problema que requiere un tratamiento mayor, es el de las consecuencias de los procesos de modernización sobre la chinampa. Hoy resulta difícil apegarse a la vieja idea de que las estructuras tradicionales, ejemplo de armonía y felicidad, son trastocadas siempre negativamente por las innovaciones tecnológicas, por nuevas tendencias culturales o corrientes religiosas, por las profundas transformaciones económicas, por modernos sistemas políticos, etc, por lo que habría que conservarlas a rajatabla rechazando los embates de la modernidad que pretende subvertir otro edén. Puede tener elementos de verdad esa apreciación, pero también los hay que permitirían disentir de ella con mucha razón. En nuestra opinión, uno de los productos benéficos de la modernización es que instituciones académicas dediquen estudios serios a analizar y aprovechar un sistema centenario como la chinampa, como el de Stephan-Otto y Zlotnik. No queda más que compartir con ellos su última recomendación: "Recuperar para los individuos y las sociedades el sentido de pertenencia al mundo natural debe ser uno de los objetivos de los estudios de evaluación de sustentabilidad." |
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